La boca seca, un problema infradiagnosticado que afecta a una de cada tres personas mayores de 60 años
La xerostomía o boca seca es una condición infradiagnosticada que afecta a una de cada tres personas mayores de 60 años. Más de 500 fármacos pueden provocarla como efecto secundario, aumentando el riesgo de caries, infecciones bucales y halitosis. Los expertos recomiendan no normalizar los síntomas y consultar con un profesional sanitario.
La boca seca, conocida clínicamente como xerostomía, es un problema de salud bucal mucho más frecuente de lo que se suele pensar y que continúa infradiagnosticado. Uno de los principales factores asociados es la medicación: se estima que más de 500 fármacos, entre ellos antihipertensivos, antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos o tratamientos para enfermedades cardiovasculares, pueden provocar sequedad bucal como efecto secundario. Así lo ha explicado Marta Larrea, dentista y Global Medical Lead de Dentaid, quien señala que en personas mayores de 60 años el problema adquiere especial relevancia.
La saliva desempeña funciones esenciales: facilita la masticación, la deglución y el habla, protege dientes y mucosas, ayuda a mantener el equilibrio del pH y contribuye a la defensa frente a microorganismos. Cuando la saliva es insuficiente o se altera la sensación de lubricación bucal, pueden aparecer dificultades para hablar durante periodos prolongados, comer determinados alimentos o tragar con normalidad. Además, muchas personas necesitan beber agua constantemente, incluso durante la noche, lo que puede afectar al descanso y a la vida social. Desde el punto de vista clínico, la boca seca se asocia a un mayor riesgo de caries, infecciones bucales, halitosis, alteraciones del gusto y molestias persistentes en la lengua y las mucosas, por lo que no debe normalizarse, sino considerarse una condición que merece atención y seguimiento.
Se calcula que una de cada tres personas mayores de 60 años presenta xerostomía y, en aquellos pacientes que toman varios medicamentos de forma crónica, la frecuencia puede ser aún mayor. No obstante, la boca seca no afecta únicamente a las personas mayores. También es frecuente en pacientes en tratamiento oncológico, especialmente aquellos que reciben radioterapia en cabeza y cuello o determinados tratamientos de quimioterapia; en personas con enfermedades sistémicas como diabetes, Parkinson o síndrome de Sjögren; y en mujeres durante la menopausia, debido a los cambios hormonales que pueden influir en la secreción salival. Asimismo, factores como el tabaquismo, el estrés, la ansiedad o la depresión también se han relacionado con una mayor presencia de xerostomía.
Entre las señales de alerta más frecuentes se encuentran la necesidad constante de beber agua, la sensación de lengua áspera o pegajosa, la dificultad para tragar alimentos secos, el ardor bucal, el mal aliento, las molestias persistentes en la boca o la dificultad para hablar durante periodos prolongados. Es recomendable consultar con un profesional sanitario cuando estos síntomas son persistentes, afectan a la calidad de vida o se acompañan de problemas como caries recurrentes, infecciones bucales o alteraciones del gusto. Una evaluación temprana permite identificar posibles causas, valorar el estado de salud bucal y adoptar medidas para aliviar los síntomas y prevenir complicaciones.
Como apoyo divulgativo, Dentaid y expertos en gerodontología han elaborado una infografía de autodiagnóstico. Aunque no siempre es posible eliminar la causa de la boca seca, por ejemplo cuando se trata de un tratamiento médico imprescindible, sí existen medidas que pueden ayudar a mejorar el confort y reducir el riesgo de complicaciones. Entre las recomendaciones generales destacan mantener una hidratación adecuada a lo largo del día y evitar factores que empeoren la sequedad, como el tabaco, el alcohol o la cafeína. También se recomienda cuidar el entorno, minimizando ambientes excesivamente secos, y adoptar rutinas de cuidado bucal adaptadas a personas con boca seca. Además, pueden utilizarse soluciones específicas diseñadas para hidratar la cavidad bucal o estimular la producción natural de saliva, especialmente en aquellos pacientes con síntomas intensos o persistentes.
