Pérez-Reverte: «La incultura es muy osada, y en España hay incultos especialmente atrevidos»
El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte critica la arrogancia de quienes opinan sin conocimiento, especialmente sobre memoria histórica, y defiende la humildad intelectual como antídoto contra la ignorancia.
El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte ha lanzado una dura crítica contra la arrogancia de quienes opinan sin conocimiento, especialmente en asuntos de memoria histórica. En declaraciones recogidas por Okdiario, el autor de la saga del capitán Alatriste aseguró que «la incultura es muy osada, muy atrevida, y en España hay incultos especialmente atrevidos». Con esta frase, el académico de la Real Academia Española resume una reflexión más amplia sobre el peligro de hablar con total seguridad sobre temas que requieren formación y matices.
Pérez-Reverte, nacido en Cartagena en 1951, considera «terrible que gente que no tiene la menor cultura, ni la menor memoria; gente que carece de los más elementales conocimientos históricos, fundamentales para la política, se atreva a entrar como elefantes por cacharrería en cuestiones tan delicadas». En su opinión, abordar la memoria histórica exige «mucha cultura, mucho conocimiento y mucha lucidez». El escritor ironizó sobre aquellos que, «con corbata fosforito o con lo que lleve», opinan sobre estas materias, y se preguntó «en manos de quiénes estamos». Para el autor, la memoria histórica abarca todo el pasado, «desde los iberos, los celtas, árabes o Flandes hasta las épocas más recientes», y criticó que en España se mezclen conceptos.
La reflexión del escritor no se limita a la política, sino que aborda una actitud más amplia ante el conocimiento. Según su planteamiento, la ignorancia en sí misma no es un problema, ya que nadie puede saberlo todo. El verdadero peligro aparece cuando la falta de conocimiento se combina con una confianza absoluta en las propias opiniones. Pérez-Reverte defiende que la cultura cumple una función esencial: comprender que la realidad es mucho más compleja de lo que parece a primera vista. Cuanto más aprende una persona, más consciente es de todo aquello que todavía ignora, lo que debería traducirse en humildad y en una mayor disposición a escuchar, no en arrogancia.
El autor subraya que su crítica no debe entenderse como un ataque contra quienes tienen menos estudios. La cuestión radica en la actitud ante el conocimiento: reconocer lo que no se sabe, buscar respuestas y aceptar que uno puede estar equivocado son comportamientos que requieren humildad intelectual. Precisamente esa humildad es, para Pérez-Reverte, el antídoto frente a la ignorancia. En cambio, la incultura puede llevar a una persona a dar por cierta una información sin contrastarla, simplemente porque coincide con lo que ya pensaba.
Pérez-Reverte ejerció durante 21 años como reportero y corresponsal de guerra, una experiencia que marcó buena parte de su obra literaria. Desde 1994 se dedica por completo a escribir novelas y artículos, y se ha convertido en uno de los autores españoles contemporáneos más reconocidos, con obras traducidas a decenas de idiomas y adaptadas al cine y la televisión. Entre sus novelas destacan «Falcó», «Sidi», «Línea de fuego», «El italiano», «Revolución» y «El problema final». A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales.
El escritor ha dejado a lo largo de los años otras citas que reflejan su pensamiento sobre la cultura y el conocimiento. «Yo no tengo ideología, amigo mío. Yo lo que tengo es biblioteca», «Es un error grave mirar al pasado con los ojos del presente» o «La única salvación posible estriba en dos palabras: educación y cultura» son algunas de sus frases más conocidas. También ha señalado que «desconfíen siempre de quien es lector de un solo libro», una advertencia que conecta directamente con su crítica a la seguridad de los incultos.
