El líder del Partido Popular de Andalucía, Juanma Moreno, ha tomado posesión este lunes por tercera vez como presidente de la Junta de Andalucía en un acto celebrado en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Comunidad. Al evento asistió el que será su vicepresidente, el líder de Vox en la región, Manuel Gavira, con quien Moreno ha suscrito un acuerdo de gobierno y estabilidad para la XIII legislatura. En su discurso, Moreno se comprometió a ser «fiel a sí mismo» y a lo que definió como la «vía andaluza» del diálogo, un modelo que, según afirmó, ha hecho de Andalucía una comunidad más próspera y un referente de estabilidad y entendimiento.
Moreno reconoció que los acuerdos políticos «son parte esencial de la democracia» y que implican «implicación, compromiso, responsabilidad y cesión», admitiendo que a veces no gustan al cien por cien ni siquiera a las partes que los firman. «Espero que esta legislatura sea larga y fructífera o no lo será», advirtió el presidente, quien subrayó la importancia de encontrar lo que une y no lo que separa en un proyecto compartido. «Frente a un entorno de inestabilidad, Andalucía tiene la responsabilidad de unir y hacer que se entiendan personas diferentes», añadió, citando al poeta granadino Rafael Guillén para destacar que la vida no debe medirse solo por su longitud, sino también por su amplitud.
El acto de toma de posesión contó con la presencia de destacadas figuras políticas, entre ellas el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, la exministra Fátima Báñez y el exministro Juan Ignacio Zoido. También asistió la expresidenta de la Junta, Susana Díaz. Del Gobierno central, estuvieron presentes la secretaria de Estado de Política Territorial, Miryam Álvarez, y el subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas. Moreno aprovechó su intervención para criticar al Gobierno central por las inversiones e infraestructuras que, según dijo, debe a Andalucía y que la comunidad reclama.
La toma de posesión se produce después de que el jueves pasado Moreno fuera investido presidente en segunda votación en el Parlamento andaluz, con los votos a favor de los 53 diputados del PP-A y los 15 de Vox, formación con la que suscribió previamente un «Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía». Este pacto, que ha generado controversia en el ámbito político, busca garantizar la gobernabilidad en la región durante los próximos años. Moreno insistió en que la «vía andaluza» de serenidad y diálogo sigue vigente y que se abre una «hermosa oportunidad» para demostrarlo.
El presidente andaluz también recordó a su familia y amigos, así como a los exconsejeros fallecidos Javier Imbroda y José Carlos Gómez Villamandos, en un discurso que combinó referencias personales con un llamamiento a la unidad. «Cuanto más, mejor. Y si cabemos todos, todavía mejor», concluyó, en un intento de tender puentes con todos los andaluces, independientemente de su sentido del voto en las elecciones del pasado 17 de mayo. La legislatura que comienza se presenta como un desafío para el gobierno de coalición entre el PP y Vox, que deberá gestionar las diferencias ideológicas en un contexto de inestabilidad política a nivel nacional.
