El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha firmado un pacto de investidura con Vox que desmiente su promesa de campaña de no gobernar con la extrema derecha. El acuerdo, anunciado el viernes, incluye la aplicación de la «prioridad nacional» en el acceso a viviendas sociales, con un mínimo de diez años de empadronamiento para compra y cinco para alquiler, así como un «rechazo frontal» a los menores inmigrantes no acompañados. Estas medidas, que hasta hace dos meses Moreno calificaba de «ilegalidad», han sido asumidas íntegramente por el PP andaluz, que hasta el día anterior al pacto negaba cualquier concesión a Vox.

El giro político de Moreno, que se presentaba como el «adalid de la moderación» en el PP, ha sido calificado por el periodista Carlos Alsina como un cambio de 180 grados: «En dos meses, la prioridad nacional ha pasado de ser la promesa de una ilegalidad que hacía la extrema derecha populista, y que el presidente denunciaba con vehemencia, a ser el compromiso firme del presidente». El pacto también incluye la supresión de impuestos medioambientales, la oposición a zonas de bajas emisiones en municipios y el rechazo a macroproyectos de energía eólica y solar en suelos agrícolas, yendo más lejos que acuerdos similares en otras comunidades autónomas.

El líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha respaldado el acuerdo, abandonando su anterior estrategia de distanciamiento de Vox. Feijóo, que en las últimas semanas había intensificado su discurso contra el Gobierno de Pedro Sánchez, acusándolo de «fabricar votantes» con la Ley de Memoria Democrática, se ha visto obligado a rectificar tras la hemeroteca que recordó su propia promesa en Argentina en 2022 de conceder la nacionalidad a los nietos de exiliados. El programa electoral del PP de 2023, en su página 101, pedía exactamente lo que ahora critica. El viernes, en un acto en Castellón, Feijóo dio otro giro de 180 grados, sumando 360 y volviendo a la posición original, lo que evidencia la falta de coherencia del partido.

Las encuestas reflejan que el PP se mantiene en el mismo porcentaje de voto que en 2023, mientras que Vox ha ganado unos cinco puntos desde entonces, beneficiándose del ruido político generado por los populares. «Por cada alegato apocalíptico de Miguel Tellado y Ester Muñoz, la caja registradora de los votos a Vox hace el ruido de recibir más ingresos», señala el análisis. Las caras de los dirigentes del PP en Sevilla, incluida la de Moreno, eran «bastante serias» cuando se anunció el pacto, como si hubieran despertado de un sueño. La realidad es que han comprado toda la mercancía de Vox, desde el endurecimiento de la política migratoria hasta el recorte de subvenciones a entidades como Cáritas.

El acuerdo andaluz confirma que la «vía andaluza» de Moreno, que pretendía ser un modelo de moderación, ha terminado llevando al PP a los brazos de la extrema derecha. La política sanitaria de ambos gobiernos es similar, pero lo que les diferencia es el estilo: mientras el PP de Madrid disfruta disparando, el de Andalucía lo hace mientras dice «esto me va a doler más a mí que a ti». La contradicción es evidente: Moreno dijo en campaña que «un Gobierno con Vox es imposible», pero ahora demuestra que lo imposible es confiar en que el PP ponga obstáculos reales a las exigencias más reaccionarias de la extrema derecha.

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